
Edgar Escamilla
Coatzintla, Veracruz.- El repicar de las campanas y el estruendo de los cohetes en punto de las 12:00 horas, marcaron el inicio de la tradicional carrera de los Judíos, bajo un benevolente cielo medio nublado que cobijó a los miles de turistas que se dieron cita en el parque Manlio Fabio Altamirano y sus inmediaciones.
Al unísono de ¡Viva Dios! ¡Muera Judas!, el traidor cayó en las garras de la muerte, víctima de su pecado: haber entregado al hijo de Dios. Tras dos horas de haber corrido por las principales calles de la villa de Coatzintla, expiando los culpas de los presentes con ramos de chichicaxtle -una planta que provoca escozor en la piel.
Esta tradición conjuga diferentes elementos de la tradición católica de la semana santa y simbolismos propios de la región, tal y como se puede apreciar en la vestimenta confeccionada con telas brillantes multicolores y los tocado en forma de penachos, adornados con plumas de gallo. Es una representación pagana de la pasión de Cristo, con más de un siglo de tradición, en donde los actores principales son jóvenes originarios de este lugar, quienes han de cumplir una promesa durante 7 años consecutivos para participar en esta singular tradición cristiana.
La carrera de los Judíos se lleva a cabo año con año durante la semana santa el Sábado de Gloria, y es precisamente durante el jueves santo, en donde a partir de las doce horas se reúnen los judíos para que un espía busque a Jesús de Nazaret para aprehenderlo, para ello recorren la mayor parte de las colonias de la cabecera municipal, hasta lograr encontrarlo y juzgarlo.
En esta representación no puede faltar Judas, quien vestido totalmente de negro y cubriéndose el rostro con el pelo, para no ser identificado, entrega a Jesús a cambio de unas monedas; sin embargo, debido a su proceder de haber entregado a una persona inocente, se vuelve loco y se ahorca.
En medio de su locura, Judas corre entre la multitud, sujetado por el cuello a través de los andadores del parque y las calles aledañas al Palacio Municipal, “rameando” con chichicaxtle y hortiga a todo aquel que se atraviesa en su camino.
Al concluir la carrera, Judas es colocado en una parihuela y cargado por cuatro judíos rumbo al panteón municipal. Paralelo a ello, es paseado sobre un burro un muñeco que representa a Judas por todo el parque y posteriormente es conducido al panteón donde será quemado.
Participar de la carrera de los Judíos se han convertido en una tradición de las familias coatzintecas, muchas de las cuales han emigrado a otros estados de la república pero regresan a estas tierras en esta temporada. Tal pareciera un honor ser alcanzado por las ramas de chichicaxtle del Judas o ser planeado por los machetes que portan los judíos.
Invitan a inscribirse en la UPAV
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